Aceptar me salva de la ansiedad, del eterno correr y la insatisfacción constante, por eso hoy decido aceptar. Sin embargo, es distinto aceptar sin hacer nada, eso es justificación, acepto tomando acción. Decido ejecutar la parte que me corresponde sin esperar que los resultados obligadamente sean como yo deseo, no conozco los procesos ni el destino que el universo tiene para mi. Ejecuto, suelto y vuelvo a ejecutar, manteniéndome atento a las señales que se presenten.