Podemos defender que la Biblia no se contradice mostrando que muchos aparentes conflictos se deben a diferencias de contexto, propósito, traducción o perspectiva de los escritores. Al analizar cada pasaje en su contexto histórico y literario, comparar los textos y considerar los idiomas originales, muchas dificultades se pueden armonizar. Además, no debemos ignorar los pasajes difíciles, sino estudiarlos con honestidad y cuidado