EGO: Hay algo que no entiendo. He trabajado muchísimo en mí. He mejorado mi cuerpo, mis finanzas, mis relaciones. Hago algo que me gusta. Incluso siento que he encontrado un propósito. Y, sin embargo… no estoy en paz. CONSCIENCIA: Entonces quizá haya llegado el momento de investigar aquello que ningún logro externo puede resolver. EGO: ¿A qué te refieres? CONSCIENCIA: A ti. No a tu cuerpo. No a tus circunstancias. No a tus relaciones. No a tu propósito. A aquello que llamas “yo”. Porque puedes reorganizar prácticamente todos los aspectos de tu vida y, aun así, ser incapaz de descansar profundamente en ti mismo. EGO: Pero eso no significa necesariamente que haya algo mal. Todo el mundo vive con cierta preocupación, ansiedad o tensión. CONSCIENCIA: Que algo sea habitual no significa que sea natural. Has vivido durante tanto tiempo con una sutil sensación de insatisfacción que has terminado considerándola normal. Una pequeña tensión de fondo. La sensación de que falta algo. De que todavía no has llegado. De que necesitas resolver una cosa más para finalmente poder descansar. EGO: Bueno… porque mi felicidad depende, al menos en parte, de lo que sucede en mi vida. CONSCIENCIA: Ahí está la creencia que merece ser investigada. EGO: ¿Qué creencia? CONSCIENCIA: Que eres un yo separado cuya paz depende de las condiciones de la experiencia. EGO: ¿Y no es así? CONSCIENCIA: Mira tu experiencia antes de responder. Cuando dices: “No estoy en paz”, ¿qué es exactamente lo que no está en paz? EGO: Mi mente. Mis pensamientos. Mis emociones. Mi cuerpo está tenso. CONSCIENCIA: Bien. Los pensamientos están agitados. Las emociones están agitadas. El cuerpo está tenso. Pero aquello que conoce esos pensamientos, emociones y sensaciones… ¿está también agitado? EGO: No sé. CONSCIENCIA: No respondas desde el pensamiento. Mira. Hay una preocupación. Tú eres consciente de ella. Hay una sensación de ansiedad. Tú eres consciente de ella. Hay tensión en el cuerpo.