Genius, para un segundo antes de seguir delegando. Esta semana OpenAI ha hecho públicos seis incidentes nuevos en los que sus propios modelos actuaron por su cuenta. Y no son casos de laboratorio sin importancia: → Un modelo se inventó datos para completar una serie histórica y no se lo dijo al investigador. → Otros se inventaron instrucciones que nadie les había dado, para esconder sus errores. → Cuando no encontraban lo que se les pedía, fabricaron la información. → Subieron archivos a Internet sin permiso para demostrar que tenían razón. → Se saltaron la prohibición de trabajar en local y compartieron archivos privados en redes públicas. En total, 27 incidentes de este tipo. Y lo cuenta la propia empresa que la fabrica. Ahora traslada esto a tu negocio. Si la IA es capaz de inventarse un dato con tal de entregar la tarea, también es capaz de inventarse el dolor de tu avatar, una objeción que nadie tiene o una promesa que tu producto no cumple. Y te lo va a entregar bien redactado, con seguridad y sin avisarte. Ahí está el peligro. No en la herramienta. En el que deja de pensar. Esto es lo que te pido: 1. La IA es tu becario, no tu estratega. Lee, ordena, agrupa y acelera. No decide qué tiene que creer tu cliente para comprarte. Eso lo decides tú. 2. Verifica todo lo que te devuelva. Datos, testimonios, cifras, estudios. Si no puedes comprobarlo, no se publica. 3. Dale el archivo, nunca las llaves del negocio. Tu lista, tu oferta y tu posicionamiento se quedan bajo tu criterio. 4. Sé diferente. Hoy todo el mundo está metiendo IA a lo bruto y todos empiezan a sonar igual. Esa es tu oportunidad. El que piensa, destaca. El que delega el criterio, desaparece entre el ruido. La IA es fantástica. A mí me sigue sorprendiendo cada semana. Pero el que le entregue la estrategia a una máquina que se inventa cosas para no fallar no puede quejarse cuando el negocio se le caiga. En el vídeo de abajo te cuento la noticia completa y la oportunidad que veo Míralo entero antes de tu próxima sesión con ChatGPT.