La generosidad también es parte de la prosperidad “Ayudar al pobre es hacerle un préstamo al SEÑOR; Dios mismo te recompensará.” Proverbios 19:17 El verdadero valor del dinero no está solamente en lo que podemos comprar, sino también en el bien que podemos hacer con él. Este proverbio nos recuerda que Dios valora nuestra generosidad y la manera en que tratamos a quienes atraviesan dificultades. Ahorrar, invertir y construir patrimonio son decisiones importantes, pero no debemos permitir que el deseo de acumular nos haga indiferentes a las necesidades de otros. Llevémoslo a la práctica: Si recibimos $20,000 mensuales, podemos comenzar destinando el 2 % ($400) a un fondo de generosidad, siempre que nuestro presupuesto lo permita. Separemos esa cantidad al recibir nuestros ingresos y utilicémosla para cubrir necesidades concretas: alimentos, medicamentos o útiles escolares. Revisemos ese fondo cada mes y ajustemos la cantidad según nuestras posibilidades, sin descuidar nuestras obligaciones. La generosidad no tiene que depender solamente de lo que nos sobra. También podemos planearla y administrarla con responsabilidad. Abraham Fuga