¡Hola chicos!, me está ocurriendo algo en las sesiones, consigo transformación en los clientes, van tumbando creencias limitantes, (por ahora en 4 personas), van adoptando su nueva identidad, dejan de usar creencias limitantes, afrontan situaciones que antes les daban miedo, "entrenan", su nueva versión, en situaciones dentro de su zona de confort, "familia-trabajo", y también fuera de ella, en su día a día. Hasta ahí todo bien, pero siento que en mi vida personal, todavía esa realidad no despega, o que quizás estoy siendo víctima del Síndrome del Impostor...noto que tengo esa energía para ellos, los acompaño, veo como entrenan las nuevas acciones de su nueva identidad, se hacen fuertes, se sientes mejor, más coherentes. Pero yo siento que hago bien mi trabajo, pero en mi vida personal todavía no despega eso, siento que hay una diferencia, en lo que trabajo con ellos y en mi vida personal. (dos personajes jeje) Siento, como que si, oriento, conduzco, a los demás. Pero yo no predico con el ejemplo. Y yo no sé hasta qué puedo es ser coherente conmigo mismo y mis clientes. Si ciertas estrategias que implemento, yo mismo no las aplico. Y el pensamiento de no predicar con el ejemplo, me hace sentir que quizás no debe ser así, que debo ser más coherente con mi vida para ser mejor profesional. Un abrazo a todos