User
Write something
Pinned
El camino del paliativista no es color de rosa
Nadie te lo advierte cuando eliges este camino. Crees que hacer cuidados paliativos se trata de acompañar, de aliviar, de estar presente en el momento más vulnerable de una vida. Y sí, se trata de eso. Pero también se trata de algo que nadie te enseña en la residencia, que vas a tener que defender la dignidad de tus pacientes una y otra vez, muchas veces frente a tus propios colegas. He aprendido que uno de los papeles más difíciles de ser paliativista, es el de ser quien frena. Frenar cuando alguien mira a un paciente que empieza a boquear y dice, casi en automático, "hay que sedarlo, está sufriendo". Y explicar (otra vez) que la respiración agónica es parte del proceso natural de morir, que no siempre es sufrimiento, que sedar no es la primera respuesta sino el último recurso. Decirlo aunque te miren como si estuvieras de más. Aunque seas la voz incómoda en la sala. He visto cómo se confunde la sedación paliativa con adelantar la muerte. Cómo, por desconocimiento —a veces por prisa, a veces por no tolerar ver morir— se toman decisiones que le roban al paciente sus últimas horas de conciencia, su despedida, su proceso. Y he tenido que levantar la mano y preguntar lo que nadie quería preguntar: ¿ya agotamos todo lo demás?, ¿este paciente realmente estaba sufriendo, o el que no soporta la escena somos nosotros? Recuerdo pacientes que no estaban aún en el momento de partir, que estaban tranquilos, y que de pronto —cuando yo no estaba— ya no estaban... Recuerdo haber cuestionado, haber pedido explicaciones, haber señalado lo que vi. Y recuerdo también la sensación de quedar como "la que exagera", "la que complica las cosas", cuando en realidad solo estaba defendiendo a alguien que ya no podía defenderse. Porque esa es la parte que duele... El paciente al final de la vida no puede alzar la voz. No puede decir "yo todavía quería estar despierto", "yo quería despedirme", "yo no estaba sufriendo tanto como ustedes creen". Alguien tiene que hacerlo por él. Y muchas veces, ese alguien eres tú, solo, contra la inercia de todo un sistema que prefiere no mirar.
Pinned
Las 3 reglas de esta casa
Para que este espacio sea seguro para todos, solo tres reglas: 1. Respeto siempre. Aquí hay personas atravesando el momento más difícil de su vida. Cada historia se trata con cuidado. 2. Nada reemplaza a tu equipo médico. Todo lo que comparto es educativo. Las decisiones sobre un paciente concreto se toman siempre con su equipo tratante, que conoce su caso completo. 3. Lo que se comparte aquí, se queda aquí. Las historias personales de los miembros no salen de esta comunidad. Quien no las respete, no puede quedarse. Así de simple — porque la confianza es lo que hace que este lugar funcione.
Pinned
Bienvenida/o — empieza por aquí 💜
Hola, soy la Dra. Ericka Parra, y me alegra mucho que estés aquí. Esta comunidad nació de lo que vi en los comentarios de mis redes: cuidadores respondiéndole a otros cuidadores a las 3 de la mañana, pacientes compartiendo lo que les ayudó, familias contando lo que nadie les había explicado, colegas preguntando lo que no se atrevían a preguntar en el hospital. Ese apoyo merecía una casa propia. Esta es. Para empezar, preséntate en un comentario: 1. ¿Cómo te llamas y de dónde eres? 2. ¿Qué te trae aquí? (atraviesas una enfermedad, cuidas a alguien, trabajas en salud, o quieres aprender) 3. ¿Qué es lo que más te gustaría encontrar en esta comunidad? Yo leo y respondo todo. Bienvenido, bienvenida — aquí nadie cuida solo.
VOLUNTADES ANTICIPADAS: Solo el 1,9% pidió que se hiciera todo. Entonces, ¿por qué casi todos terminan recibiendo todo?
Hay un estudio que me dio vueltas la cabeza durante semanas. Silveira y su equipo (New England Journal of Medicine, 2010) siguieron a 3.746 personas hasta su muerte. De las que habían dejado sus deseos por escrito, solo el 1,9% pidió que se hiciera todo lo posible. El 96,2% pidió confort. Y cuando lo pidieron, se cumplió: el 97,1% de ellos lo recibió. Léelo otra vez, porque va contra todo lo que uno ve en un hospital. Cuando una persona decide con calma, en su casa, con su gente al lado, casi nadie pide que le hagan todo. Lo que vemos en las salas de urgencia no es lo que la gente quiere: es lo que pasa cuando nadie preguntó a tiempo y la decisión le cae encima a una familia aterrada, en un pasillo, a las tres de la mañana. Y hay un dato más que quiero que sepan los que están cuidando, porque es sobre ustedes: los cuidadores de pacientes que recibieron cuidado agresivo al final tuvieron 3,37 veces más riesgo de depresión mayor en el duelo, seis meses y medio después de la muerte (Wright, JAMA 2008). Esta conversación no protege solo a quien está enfermo. Protege a quien se queda. La buena noticia es que esto se puede cambiar, y no hace falta un abogado ni una cita médica. En un ensayo aleatorizado, cuando la conversación se tuvo de forma estructurada, los deseos de la persona se conocieron y se respetaron en el 86% de los casos, frente al 30% de quienes no la tuvieron. Y sus familiares llegaron al duelo con menos ansiedad, menos depresión y menos estrés postraumático (Detering, BMJ 2010). Les dejo acá la guía que armé para tenerla: las cinco preguntas, la frase exacta con la que abro cada una en consulta, espacio para anotar las respuestas en las palabras de la persona, y qué hacer con ellas después. Sirve igual si eres familia o si eres del equipo de salud — hay una sección para cada uno. No hace falta responderla entera de una sola vez. Si esta semana solo logran responder la número 5 —quién decide si yo no puedo hablar— y avisarle a esa persona que lo es, ya hicieron más que la mayoría.
Saludos y una consulta
Buenos días con todos. 😊 Muchas gracias por agregarme a esta comunidad. Considero que estos espacios son una excelente oportunidad para crecer, aprender y compartir experiencias entre colegas. Dentro del ámbito de los Cuidados Paliativos existen muchas dudas y situaciones clínicas que generan preguntas, especialmente cuando nos encontramos ante pacientes en los últimos días u horas de vida. En esta ocasión quisiera conocer sus experiencias, opiniones y bibliografía de referencia sobre el uso de monitores de signos vitales al final de la vida. Me interesa particularmente conocer: • ¿Continúan utilizando monitorización de signos vitales en pacientes en situación de últimos días/horas de vida? • ¿En qué situaciones consideran que está indicada o puede aportar algún beneficio? • ¿Cuándo consideran apropiado retirar la monitorización? • ¿Cómo manejan el impacto que pueden tener las alarmas y los valores numéricos en la familia y en el propio equipo de salud? • ¿Existen protocolos institucionales que utilicen como referencia? Agradecería mucho que pudieran compartir experiencias prácticas, protocolos o bibliografía sobre este tema. Creo que es una discusión muy interesante, porque al final de la vida debemos preguntarnos si aquello que monitorizamos realmente cambia nuestra conducta clínica o contribuye al confort del paciente. ¡Muchas gracias por compartir sus conocimientos 🙏💙
1-8 of 8
powered by
🤍 ✨ Cuidar hasta el final
skool.com/cuidar-hasta-el-final-5316
Comunidad para cuidadores, familias y profesionales de salud. Aprendemos y nos acompañamos en los cuidados paliativos y el final de la vida.
Build your own community
Bring people together around your passion and get paid.
Powered by