Ayer en el momento crepuscular, en el instante menos pensado... volviendo en el vuelo de Ciudad de Panamá hacia Montevideo; la luz del atardecer que se filtraba por la ventanilla del avión me hizo abrir del todo la ventana y ahí estaba la Diosa emergiendo entre las nubes muy cercana al sol que iba despidiendo el día en el horizonte. Caí en la cuenta que estaba presenciando la última tarde de visibilidad en el presente ciclo... que tuve la dicha de estar de ese lado del avión y con el cielo despejado para tener ese encuentro con ella. Aproveché al máximo los pocos minutos que duró esa imagen, para hablarle de mis inquietudes, de una tristeza anudada en el alma y me quedé contemplandola llena de amor. Les dejo la imagen de las dos fotos que logré tomar de ese momento, para distinguirla tienen que ponerle zoom. Sencillamente un regalo de Shakti, del cosmos, de la fe y la esperanza. Estamos acompañadas en el caminar y cuando una menos lo espera se manifiesta la bendición celestial de estas presencias. Gracias, gracias y gracias.