Te quiero pulcra, sonriente,diamantina
lo mismo que una espada brillante y asesina.
Te quiero lluvia fina,
diente de león,
elástica y pensativa
en mi soledad infinita.
Requiero para mis andares,
muchacha triste,
tu voz de pajarita,
aunque tu padre me persiga
por el campo y sus perros
me muerdan implacables
las rodillas.
Aún en la tragedia
yo solo quiero tu presencia cristalina
como un sol
zurciendo poco a poco mis heridas.