En este momento en pausa, confiando en que irán ordenándose amablemente sentires, pensamientos y recuerdos... retomo... y escribo. No bastaba con racionalizar todo lo que "mi mamá" significó y significa en mi vida. Lo que he venido a experimentar desde su muerte es de los procesos más profundos. El origen de todo: mi madre. Verlo, entenderlo, aceptarlo y que duela... su historia o sólo parte de la historia que yo conocí. Mi propia historia desde ese origen... para llegar a la comprensión y el entendimiento necesario. Pero por qué ahora? - (me pregunté hace unos días.) - justo ahora que ya voy a tener "mi propio nombre" y que tengo puestas todas mis energías en crear ahora sí, mi propia vida y realidad. Fui acaso yo quién hizo que todo aquello estancado por tanto tiempo en letanía, comenzara a moverse? - (pensamiento que estuvo aquí estremeciéndome entre esas otras varias dudas). Y sin saber, ni importar si llegarán respuestas... me quedo detenida un instante porque este proceso merece "ser vivido". Tan complejo como humano y tan difícil de explicar como este extraño dolor instalado al costado izquierdo de mi pecho desde la partida de mi mamá. Pero una vez más mi curiosidad... tal vez esa curiosidad que ha sido una de mis mayores barreras de protección ante los daños... esa que me ha llevado siempre a cuestionar, dudar, buscar... toma el mando nuevamente y me impulsa. Ese fue el inicio... no fue sólo la existencia de mi madre. Mi inicio fue esa duda: por qué?, por qué yo?, por qué a mí? ... y en búsqueda constante entre terapias , gentes, daños... hasta llegar a las respuestas desde un pesado y único "para qué"! El movimiento en esa búsqueda, el saberse y sentirse incómoda en esos lugares dónde se suponía la vida me ponía, la necesidad imperiosa de cambiar de hábitos y formas porque el dolor en el cuerpo por largo tiempo ya se hacía insoportable. Había un motor silencioso y sin apellido que me obligada a continuar en movimiento. La meta?... había alguna meta o destino?