La familia…, que trayecto tan increíble e intenso… Llevo casi 4 décadas en este mundo y no he encontrado otra forma de elevarme, destruirme y reconstruirme que a través de las relaciones familiares.., nuestra raíz de identidad en este mundo. Desde que somos pequeños se nos inculca una cultura, la forma de pensar, sentir y actuar, lo que está bien, lo que está mal, lo que deberíamos pensar lo que deberíamos hacer profesionalmente, como no deberíamos ser y como deberíamos ser. Se nos persuade y se nos influencia a posicionarnos en un partido político,a moldear nuestros sueños, a no hacernos castillos en el aire, a mantenernos en lo conocido, en el círculo en la familia, equipo de fútbol, a no pensar fuera de la caja. Nadie tiene la culpa, simplemente buscamos la pertenencia, el control, fortalecer lo conocido y previsible, la protección/auto protección, una garantía de supervivencia. Debido al sometimiento de un sistema de creencias inyectado que por imitación, y por cierto significados que dimos de lo que vimos, nuestra parte creativa, individual e independiente fue cada vez siendo más anulada, hemos sentido rechazo, traición, exclusión, culpa, miedo y vergüenza cuando una parte de nuestra alma ha querido liberarse. Por fin llegó el momento de rebeldía, de romper creencias, de romper limitaciones, de sanar las heridas, de dejar de bailar el agua a nuestros padres, de creer diferente, de ser libres y de volar, rechazando, olvidando y reprimiendo todo lo que un día nos moldeó y nos valorizo. Llega la expansión, llega el orgullo, llegan los objetivos, los logros, la individualidad, el aislamiento y el rechazo a la raíces de donde venimos, de pronto toca volver a casa.Toca reencontrarse con todo aquello que habías juzgado, negado y apartado de tu mente y tu corazón. Las puertas están abiertas, el condicionamiento del cual huiste un día sigue vigente para que la mirada cambie.., ya no hay rechazo, juicio o separación. Ahora hay unidad, comprensión compasión, y un aprendizaje más equilibrado de tu personalidad.