Hola, mis queridos amigos artistas!! Os apetece un café o qué? 😁 Casi mejor una cervecilla con su tapita ahjajaa Hoy os traigo un ladrillito que me parece interesante y espero que a vosotros también. Y os diré lo que suelo hacer y alguna cosilla más. Os lanzo esta pregunta. Qué diferencia una obra correcta de una obra que emociona? Muchas veces admiramos una obra por su técnica, pero no todas las obras técnicamente impecables consiguen emocionarnos. Sin embargo, hay otras que quizá no sean perfectas desde el punto de vista técnico y aun así consiguen atraparnos, hacernos pensar o permanecer en nuestra memoria. Entonces qué marca esa diferencia? Personalmente y esto es solo una opinión, seguro que cada uno piensa de otra forma y eso es lo bonito 😊 pero en mi caso creo que una obra empieza a emocionar cuando la técnica deja de ser el objetivo y se convierte en una herramienta al servicio de una intención. Hay algunos recursos que, independientemente de la disciplina artística, pueden ayudar a potenciar esa emoción y que suelo utilizar. 1. Tener claro qué quieres transmitir. Antes de empezar una obra, pregúntate qué quiero que sienta quien la vea? La respuesta influirá en todas las decisiones posteriores. 2. Dar protagonismo a lo importante. La composición, la luz, el color, los valores, el contraste, las líneas o el nivel de detalle pueden dirigir la mirada exactamente hacia donde quieres. 3. Sugerir más que explicar. No siempre hace falta mostrarlo todo. Cuando dejamos espacio para que el espectador complete la historia, la obra suele resultar más poderosa. 4. Eliminar lo que no aporta. A veces una obra mejora no por añadir elementos, sino por quitar los que distraen del mensaje principal. 5. Buscar coherencia. Si quieres transmitir calma, tensión, misterio o alegría, procura que todos los elementos de la obra trabajen en esa misma dirección. 6. No perseguir únicamente la perfección técnica. La técnica es un lenguaje, pero la emoción es el mensaje. Una obra impecable puede dejar indiferente, mientras que otra con pequeñas imperfecciones puede quedarse para siempre en nuestra memoria.