Estos días, viendo a mis hijos jugar en el parque, me llama la atención, que no paran de moverse durante horas, casi de forma inagotable. Corren, saltan, juega, exploran... se caen, se levantan... Su energía está en movimiento constante...jejeje Ellos no se quedan atrapados en una emoción durante horas... Un niño tiene tanta energía porque todavía no la gasta sosteniendo una realidad mental. No está constantemente, preocupándose por el futuro, reviviendo el pasado, intentando controlar todo, buscando aprobación, etc. Su atención está casi por completo en el momento presente. Y donde está la atención, está la energía. Además, un niño cambia de un estado a otro con facilidad. Llora, ríe, se enfada, y cinco minutos después, vuelve a jugar. No se aferra a los estados internos ni construye una identidad alrededor de ellos. La energía sigue circulando. Con los años, aprendemos a hacer lo contrario, nos detenemos, pensamos demasiado las cosas, le damos muchas vueltas a cada pensamiento y decisión, y al final nos paraliza. Cuando la energía deja de fluir, quizás entramos en bucles agotadores, y esto es una mierda. Están siendo unos días donde sigo acoplando este nuevo sistema, a mi vida, estoy muy observador, lo más consciente que puedo. Y es increíble, cómo bien dice @Emil Moreno , existen infinitas formas de abordar la realidad. Lo mejor es cómo todo se va acomodando, y cómo aprendo, y extraigo lecciones, casi a diario, de todo lo que veo. La clave de todo esto la veo en el movimiento, no solo cambia nuestro cuerpo, no es necesario resolver o analizar en exceso todos los pensamientos, simplemente creo, que es cuando tomas acción real, es cuando vas saliendo al paso de todos los obstáculos mentales, y se resuelven lo bucles. La energía debe permanecer en circulación. ¡Un abrazo a todos!