Lo impuro está adornado con pasión, y sale una y otra vez, perpetuo y claro, cruel demonio que engulle a todo ser, raíz entreverada de los sueños, puro cristal de fuego sin victoria. Salen de mis caminos destructores que arrojan fosos y almas que suplican, y todos mis ingenios cargan datos en modelos nutridos con patrones, para uso y regocijo del dominio. «Vomita lo que sea con acento en sexta», me dijeron los docentes, pues ellos promulgaban la belleza por encima del rapto y de la pluma, de ser veloces ante su contacto, de hacer el bien. Perdido está el lector por un verso que incluye a todo género, destino y punto ciego es mi relato, busco embaucar a vidas sin nobleza.