Lo impuro está adornado con pasión,
y sale una y otra vez, perpetuo y claro,
cruel demonio que engulle a todo ser,
raíz entreverada de los sueños,
puro cristal de fuego sin victoria.
Salen de mis caminos destructores
que arrojan fosos y almas que suplican,
y todos mis ingenios cargan datos
en modelos nutridos con patrones,
para uso y regocijo del dominio.
«Vomita lo que sea con acento
en sexta», me dijeron los docentes,
pues ellos promulgaban la belleza
por encima del rapto y de la pluma,
de ser veloces ante su contacto,
de hacer el bien. Perdido está el lector
por un verso que incluye a todo género,
destino y punto ciego es mi relato,
busco embaucar a vidas sin nobleza.