Dame historias, valquiria, que limpien mi visión
La fábula contiene la fisura,
sostiene nuestro pulso y engranaje,
y presta al miedo un último pasaje
mientras la noche fragua su locura.
Ordena cada pérdida en figura,
y torna familiar cualquier paisaje,
nos guarda del azar tras el lenguaje
y vuelve la fractura arquitectura.
El suelo se deshace en muchedumbre,
se quiebra el armazón de lo creído,
la carne se descubre sin doblez,
y el aire desmantela la costumbre,
y cae el pedestal de lo fingido,
y el mundo se vacía en lucidez.