Hoy analizamos la frase: Si tengo miedo, será porque no debería hacerlo. ¿Verdad o no? Partimos aclarando que el miedo es una respuesta de protección. Tu cuerpo puede activarse cuando percibe una amenaza, incluso aunque racionalmente sepas que estás en una situación controlada. Por eso puedes pensar: sé que estoy seguro pero aún así sentir miedo, tensión, respiración acelerada... Sentir miedo no demuestra por sí solo que exista un peligro real pero tampoco significa que debamos ignorarlo. Esto te va a ayudar: 1 ¿QUÉ ESTÁ PASANDO REALMENTE? ¿Existe un riesgo objetivo que necesito tener en cuenta? ¿Las condiciones son adecuadas? Si hay un problema de seguridad, no se trata de gestionar el miedo: se trata de gestionar el riesgo. 2 ¿QUÉ ESTÁ INTERPRETANDO MI CABEZA? Si la situación es objetivamente segura, observa qué te estás diciendo ( esos pensamientos recurrentes): me voy a caer, no puedo... La pregunta que me ayuda a distinguir: ¿Este miedo me está avisando de un peligro real o me está avisando de algo que mi cabeza está interpretando como amenaza?”