Hola, me llamo Nagore, vivo en Vitoria, en el País Vasco, y soy licenciada en Comunicación Audiovisual. Llevo más de veinte años trabajando en el mundo del vídeo, en ámbitos muy diferentes: realización, grabación, edición, postproducción, asistencia técnica en eventos audiovisuales… y, dentro de la fotografía, los trabajos que he realizado profesionalmente han estado relacionados principalmente con la fotografía social, de eventos y de producto. Sin embargo, mi trabajo más personal empezó a surgir casi sin que yo fuera consciente de ello. Hace unos años me apunté a unos cursos online sobre retoque con Photoshop en una academia americana en los que mensualmente nos proponían un reto: crear un fotomontaje sobre un tema concreto a partir de fotografías de stock que, a primera vista, podían parecer completamente inconexas. Me fascinó descubrir que era posible coger todos aquellos elementos y construir con ellos una imagen totalmente coherente, un mundo que en realidad nunca había existido. Llegué incluso a ganar uno de aquellos concursos y a quedar finalista en varias ocasiones, lo que me animó a seguir realizando este tipo de trabajos. Me gustaba especialmente crear escenas surrealistas y de fantasía, probablemente porque siempre me ha atraído muchísimo la posibilidad de imaginar y construir otros mundos. En cuanto a la fotografía “propiamente dicha”, me atrae sobre todo fotografiar lugares y paisajes, pequeños detalles de escenas cotidianas, animales, flores y fotografía macro, objetos, bodegones… En realidad, cualquier cosa que por alguna razón consiga hacer que me detenga y mire. Precisamente ahora me he propuesto un pequeño reto personal: hacer al menos una fotografía cada día, aunque sea con el móvil, que siempre llevo conmigo. No busco grandes fotografías, sino entrenarme para prestar atención a lo que aparece en los trayectos y escenarios que forman parte de mi vida cotidiana y descubrir cosas que quizá normalmente pasarían desapercibidas. Conocí el trabajo de Rebeca en 2014, a raíz de un curso que impartió en la sociedad fotográfica de mi ciudad y al que, paradójicamente, no pude asistir por motivos laborales, pero me interesó tanto lo que vi de su trabajo que empecé a investigar, visité su página, compré sus tutoriales de fotografía y retoque —que me parecieron maravillosos— y, durante la pandemia, me apunté a sus primeros cursos online de fotomontaje, maquillaje digital, retoque fine art…