Me voy a dormir y no me acuerdo de mis acúfenos. Me despierto sin pensar tampoco en ellos. Salgo de casa y todo sigue igual. Llego a la ruidosa avenida...¡recién ahí me acuerdo de mi hiperacusia y de cuánto me molestaban todos los sonidos! Ahora camino sin tapones, feliz, disfrutando del momento. Pienso en todo lo que aprendí desde que se me manifestó el tinnitus: ¿de qué me ocultaba cuando me ponía tapones para todo? ¿qué no quería escuchar? Y en ese momento siento un enorme agradecimiento hacia